“La forma en la que cobramos nuestro salario podría cambiar radicalmente en la próxima década.”
Durante años, la idea de cobrar un sueldo en algo distinto al dinero tradicional parecía propia de la ciencia ficción o de comunidades muy específicas ligadas a las criptomonedas. Sin embargo, en pleno auge de la economía digital, algunas de las grandes empresas tecnológicas están explorando modelos alternativos de compensación basados en tokens digitales propios. No se trata solo de una provocación futurista, sino de un experimento real que plantea profundas preguntas sobre el trabajo, el valor del dinero y el poder de las corporaciones en la era digital.
CLAVE DEL DEBATE
El concepto de pagar salarios en tokens parte de una lógica sencilla: si una empresa crea un ecosistema digital propio —una plataforma, una red social, un metaverso o un servicio basado en blockchain—, ¿por qué no utilizar un activo digital interno como parte de la remuneración de sus empleados? Estos tokens pueden representar valor económico, derechos dentro de la plataforma, acceso a servicios exclusivos o incluso participación en decisiones internas.
¿Qué son exactamente estos tokens salariales?
Los tokens utilizados como forma de pago no son necesariamente criptomonedas públicas como Bitcoin o Ethereum. En la mayoría de los casos, se trata de activos digitales creados por la propia empresa, emitidos sobre una blockchain privada o semipública. Su valor puede estar vinculado al rendimiento de la compañía, a la demanda dentro de su ecosistema o a mecanismos internos de intercambio.
Algunos funcionan como monedas de uso interno: permiten comprar servicios, productos o beneficios dentro de la empresa o sus plataformas asociadas. Otros se asemejan más a acciones digitales, otorgando derechos económicos futuros o participación en los resultados. En modelos más avanzados, los tokens pueden combinar múltiples funciones: medio de pago, incentivo y herramienta de gobernanza.
¿Por qué las tecnológicas están explorando este modelo?
Existen varias razones por las que las grandes empresas tecnológicas están interesadas en pagar parte del sueldo en tokens. La primera es el incentivo. Al vincular la remuneración al éxito del ecosistema digital, se fomenta que los empleados se involucren más en el crecimiento del producto o la plataforma. Si el token aumenta su valor, el trabajador se beneficia directamente.
Otra razón clave es la retención de talento. Los tokens suelen venir acompañados de períodos de bloqueo o condiciones de uso que incentivan la permanencia en la empresa. Abandonar el proyecto antes de tiempo puede implicar perder parte del valor acumulado, lo que reduce la rotación en sectores altamente competitivos.
También hay una motivación financiera. Emitir tokens propios puede ser más flexible que aumentar salarios tradicionales, especialmente en startups o divisiones experimentales. En lugar de consumir liquidez inmediata, la empresa reparte activos digitales cuyo valor se proyecta a futuro.
El paralelismo con las stock options
Este modelo recuerda inevitablemente a las stock options, un mecanismo ampliamente utilizado en el sector tecnológico desde hace décadas. La diferencia principal es la naturaleza del activo. Mientras las opciones sobre acciones están reguladas y vinculadas al mercado financiero tradicional, los tokens operan en un entorno mucho más dinámico, descentralizado y, en muchos casos, menos regulado.
Los tokens pueden liquidarse casi en tiempo real, intercambiarse en mercados digitales o utilizarse directamente dentro de plataformas digitales. Esto introduce una liquidez potencialmente mayor, pero también una volatilidad considerable. El valor del sueldo de un empleado puede fluctuar día a día, algo impensable en un salario convencional.
Ventajas para empleados y empresas
Desde el punto de vista del trabajador, el atractivo principal es el potencial de crecimiento. Si el proyecto tiene éxito, los tokens pueden revalorizarse de forma significativa, superando con creces un salario fijo tradicional. Además, ofrecen una mayor sensación de pertenencia: el empleado no solo trabaja para la empresa, sino que participa activamente en su ecosistema económico.
Para las empresas, los beneficios incluyen una mayor alineación de intereses, una estructura de costes más flexible y la posibilidad de experimentar con modelos de gobernanza interna. En algunos casos, los tokens permiten que los empleados voten sobre decisiones estratégicas, reforzando una cultura más horizontal y participativa.
Riesgos y críticas del sueldo en tokens
No obstante, este experimento no está exento de riesgos. El principal es la volatilidad.
Un salario ligado a un token puede subir como una acción… o desplomarse de la noche a la mañana. Un token puede perder gran parte de su valor en poco tiempo, afectando directamente al poder adquisitivo del empleado. Esto introduce un nivel de incertidumbre que no todos los trabajadores están dispuestos a asumir.
También existen dudas legales y fiscales. En muchos países, la legislación laboral exige que el salario se pague en moneda de curso legal. Los tokens pueden aceptarse como complemento, pero no siempre como sustituto del sueldo base. Además, la tributación de estos activos digitales sigue siendo un terreno gris en numerosas jurisdicciones.
Otro punto crítico es el desequilibrio de poder. Si la empresa controla la emisión, el uso y el mercado del token, puede influir de forma directa en su valor. Esto plantea interrogantes éticos sobre hasta qué punto un empleador debería tener control sobre el “dinero” que paga a sus trabajadores.
El impacto en la cultura laboral
Más allá de lo económico, el salario en tokens podría transformar la relación entre empleados y empresas. El trabajador pasa de ser un asalariado tradicional a un participante activo de un sistema económico cerrado. Esto puede fomentar la innovación y el compromiso, pero también diluir la frontera entre vida laboral y financiera.
En entornos altamente digitalizados, el trabajo, la inversión y el consumo comienzan a mezclarse. El empleado no solo produce valor, sino que también lo invierte y lo consume dentro del mismo ecosistema. Esta integración total es vista por algunos como una evolución natural y por otros como una forma de dependencia corporativa.
¿Estamos ante el futuro del salario?
Por ahora, el sueldo en tokens sigue siendo un modelo experimental, limitado a sectores tecnológicos y perfiles muy concretos. Es poco probable que sustituya al salario tradicional en el corto plazo, pero sí podría consolidarse como un complemento habitual, especialmente en startups, empresas blockchain y proyectos digitales emergentes.
A medida que las regulaciones se adapten y los modelos se refinan, los tokens salariales podrían convertirse en una nueva herramienta de compensación flexible y global. Lo que hoy parece una excentricidad podría mañana formar parte del paquete retributivo estándar en la economía digital.
IDEA FINAL
El experimento ya está en marcha. La gran pregunta no es si las empresas intentarán pagar en tokens, sino si los trabajadores estarán dispuestos a aceptar que su sueldo deje de ser solo dinero para convertirse en un activo digital con reglas propias.
